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Barcelona,
22 ene (EFE).- La artista Eugenia Tusquets narra en la
novela "El cuadro perdido de Picasso" la historia real de la
aparición reciente de un cuadro del pintor malagueño, "Don
Tancredo", que hasta entonces se daba por desaparecido.
Aunque la autora ha cambiado las identidades de los
protagonistas, la historia de base es real, ha asegurado hoy
en la presentación.
En 1992, una anticuaria compra en un mercadillo parisino un
viejo cuadro sin firmar y tras muchas pesquisas piensa que
podría tratarse del desaparecido "Don Tacredo" que Picasso
pintó en 1901 para su primera exposición francesa.
Según ha explicado Tusquets, "el lienzo sería un homenaje de
Picasso a su íntimo amigo Casagemas, que poco antes se había
suicidado".
Tras la investigación que Tusquets ha realizado para
escribir el libro, la autora sostiene que "Casagemas no se
habría suicidado por un amor no correspondido con su amante,
la modelo Germaine, sino que en realidad se mató porque
estaba enamorado de Picasso".
El suicidio, añade Tusquets, habría llegado por las
dificultades en la época de "salir del armario" y el
problema de aceptar la homosexualidad en una sociedad tan
rígida.
Maya Picasso tardó siete años, indica Tusquets, en
autentificar el cuadro de su padre, "debido sobre todo a la
ausencia de la firma del artista, algo habitual en sus
primeros cuadros, cuando todavía no era conocido".
"Don Tancredo" era el único cuadro que permanecía perdido de
los 65 exhibidos en la primera exposición de Picasso en
París, y en el catálogo era el cuadro número 63.
Según Tusquets, "Maya autentificó el cuadro por la
inconfundible letra del galerista Vollard y el número 63, y
también por que, más allá de sus asesores, adoptó la
decisión con el corazón".
La autora ha tenido acceso al cuadro, que hoy está
depositado en una caja fuerte de un banco suizo, "aunque
sólo tenía permiso para hacer un bosquejo, no tomar
fotografías".
A partir de ese bosquejo, Eugenia Tusquets ha realizado dos
copias interpretativas en gouache del cuadro original, en el
que en un alegórica plaza de toros aparece un Don Tancredo,
una figura de color negro rodeada por cinco caballos
blancos.
En su teoría, Tusquets considera que "ese cuadro fue pintado
por Picasso en homenaje a Casagemas poco antes de que se
inaugurara la exposición en la galería Vollard, después de
que el galerista rechazara todas las obras que Picasso había
hecho de su amigo Casagemas muerto".
La artista cree que "este cuadro es el eslabón perdido que
faltaba entre el Picasso del realismo academicista y su
período simbolista, la época azul, que se inaugura con 'El
entierro de Casagemas".
Para abonar aún más su teoría, Tusquets sostiene que "la
figura central es en realidad Casagemas, que siempre vestía
una levita negra, y los cinco caballos aluden a los cinco
amigos que comían con él en el restaurante 'L'Hippodrome'
cuando se disparó en la sien, o los cinco espectros que
salen en su único poema, publicado en 1900".
"El cuadro perdido de Picasso" (Editorial Funambulista) se
alimenta de la investigación llevada a cabo por Tusquets
para aportar pruebas a la certificación de Maya Picasso, al
tiempo que ofrece una radiografía de los entresijos del
mercado del arte.
Tusquets aventura que "el cuadro permanecerá oculto a la
espera de encontrar el momento más propicio para que en una
subasta internacional se convierta en uno de los Picasso más
caros". |