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SEGUN INTERPOL,
HAY MAS DE 30.000 OBRAS DE ARTE ROBADAS
Picasso, Miró y Chagall encabezan la lista de robos, pero no
faltan Vermeer, Durero ni Rembrandt.
Probablemente el robo ocurrido el 19 de febrero en la
Fundación Bührle de Zurich -obras de Van Gogh, Monet, Degas
y Cezanne valuadas en 110 millones de francos suizos- ganó
muchos titulares periodísticos en el mundo, pero ese robo es
sólo uno entre muchos. Interpol tiene 30.000 obras en sus
bases de datos y el FBI asegura que el tráfico de arte
robado ronda los 4.100 millones de euros. Es el tercer
delito más lucrativo, después de la venta de droga y el
tráfico de armas. Según el diario The Guardian y datos de la
empresa británica The Art Loss Register, Pablo Picasso -con
572 obras robadas- encabeza la lista de los 55 artistas más
robados. Le siguen Joan Miró (364), Marc Chagall (317),
Salvador Dalí (275), Durero (215), Rembrandt (173), Andy
Warhol (171) y Renoir (169).
En la época de Internet, ¿para qué robar cuadros invendibles
de artistas famosos? El diario Le Monde recuerda que en los
grandes robos se trata de obras inventariadas: ningún
marchand lúcido se arriesgaría a comprarlas en los próximos
dos siglos. ¿Son robos por encargo para un coleccionista
loco? El investigador Charlie Hill, que integró el cuerpo de
Scotland Yard experto en robo de arte, dijo a The Guardian
que "esa es una estupidez novelesca, pero Julio Verne fue el
primero en imaginarlo, con la sala del capitán Nemo llena de
pinturas. No olvidemos a personajes de ficción como James
Bond, Arsene Lupin y Thomas Crown".
The Guardian recuerda el estudio de un criminólogo, John
Conklin, quien distingue dos perfiles de ladrones de arte:
el que roba por pasión -caso patológico- y el que roba por
la ganancia. El primer tipo es ilustrado por el caso de
Stephan Breitwieser, el francés arrestado en Suiza en enero
de 2005 por haber robado más de cien obras en museos y
galerías. Las guardaba en su casa para verlas mejor.
Pero es más frecuente el robo para extorsionar a las
empresas de seguros, tentándolas a negociar un rescate. Para
el caso de Zurich, es más conveniente pagar un rescate a los
ladrones que el seguro -de 112 millones de euros- a las
víctimas del robo. "No podemos excluir esa posibilidad",
dice Yves Fischer, responsable del tema en la Oficina
Federal de Cultura de Suiza. Se puede disfrazar el pago como
una recompensa por el hallazgo de la obra. Pero además de la
extorsión, las obras de arte se usan como moneda de cambio
en el hampa para comprar cargamentos de droga. Fue el caso
del gangster irlandés Martin Cahill, quien en 1986 encargó
el robo de 18 obras de la Colección de Lord Bei, entre ellas
había pinturas de Goya, Vermeer y Rubens. También está el
caso de delincuentes que negocian la devolución de arte
robado a cambio de una reducción de pena: cada uno consigue
el seguro que puede.
Julian Radcliffe, director de The Art Loss Register, cree
que otro negocio es vender las obras en el mercado negro por
un valor menor. "Una obra que cuesta 100.000 euros se vende
a menos de 2.500 euros y luego de más de veinte años -cuando
el robo está olvidado- esa obra puede volver con un nombre
falso y cotizarse mejor". El sitio Art Theft (www.saztv.com)
tiene una larga lista de obras maestras robadas, encabezada
por "El concierto" del holandés Jan Vermeer, robada en marzo
de 1990 del Gardner Museum en Boston. La recompensa es de
cinco millones de dólares, pero aún no apareció. Es que el
robo y la falsificación de obras de arte son la cara ingrata
-y antiquísima- de la propia historia del arte. |